El petróleo crudo es un combustible fósil de origen natural formado bajo la superficie terrestre, por acción del calor y la presión extrema de la corteza terrestre. Esta mezcla líquida oleosa se origina a partir de la transformación de materia orgánica, como restos de plancton y algas, acumulados en sedimentos del pasado geológico a lo largo de millones de años.
El crudo es una de las materias primas más negociadas y de mayor demanda alrededor del mundo por sus amplias aplicaciones. Una vez refinado, el petróleo es utilizado como combustible doméstico e industrial, en la elaboración de plásticos, como producto energético, como ingrediente básico en la industria petroquímica, etc.
La composición o "cualidades" del petróleo crudo varía según la fuente, pero existen dos tipos de mezclas de alta calidad utilizadas para comparar los precios mundialmente. El primero de ellos es el crudo tipo “West Texas Intermediate” (WTI) de Estados Unidos mientras que el segundo es el crudo tipo “Brent”, utilizado como referencia en el Reino Unido.
Como todas las materias primas, la oferta y la demanda tienen un rol fundamental en el precio del petróleo. Como resultado, muchos operadores financieros tratarán de determinar el nivel de producción y consumo global para poder proyectar, con más exactitud, la dirección del precio del petróleo. Aunque las reservas mundiales de crudo son limitadas y no renovables, actualmente el suministro es suficiente para abastecer el consumo y depende, en gran medida, del bombeo de los países productores.
Por esta razón, un grupo de naciones con grandes yacimientos petrolíferos formó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960. Este organismo establece cuotas de producción para sus miembros, con el objetivo de reducir la competencia y mantener los precios en niveles rentables. La cotización de esta materia prima es sensible a las variaciones en la producción mundial. En este sentido, el precio del crudo podría bajar si la oferta agregada incrementara, como resultado de un mayor bombeo por parte de la OPEP o de algún otro gran productor, mientras que podría subir si la producción disminuyera, asumiendo una demanda estática. Por lo tanto, cualquier evento que pueda afectar la capacidad de extracción de un país, como una menor cuota de producción, una guerra, un ataque terrorista o un desastre natural, etc., pueden tener un efecto significativo en los precios.
La demanda de petróleo, por otro lado, generalmente depende del crecimiento económico mundial, derivado de la gran variedad de aplicaciones que tiene este hidrocarburo. La demanda, a menudo, aumenta durante períodos de expansión de la actividad productiva y cae en tiempos de contracción económica. Una caída en la demanda agregada tiende a presionar al precio del petróleo, siempre que la oferta se mantenga estable.
En su mayor parte, el precio del petróleo cotiza en dólares (USD) en los mercados internacionales, es decir, las transacciones de compra y venta son liquidadas en esta moneda. Por esta razón, el comportamiento relativo de la divisa de Estados Unidos a nivel global puede afectar la demanda de petróleo, en la medida que lo vuelve más o menos accesible a los inversores que poseen otras monedas. En este contexto, cuando el dólar se debilita el atractivo del petróleo como activo de inversión incrementa, mientras que cuando se fortalece, el interés en el petróleo disminuye.
Por último, la demanda de fuentes de energía renovable, las cuales compiten con el petróleo en ciertos mercados, también puede tener un efecto sobre los precios.
A principios de siglo, la oferta mundial estaba determinada predominantemente por la producción de la OPEP, mientras que la demanda global estaba liderada por los Estados Unidos. Estos factores, junto con un rápido incremento en el consumo asiático, ocasionaron fuertes alzas en los precios del petróleo desde marzo del 2001 a junio del 2008. En este periodo de tiempo, el marcador WTI y el referente Brent lograron subir desde un valor de 25 $ y 27 $ respectivamente, hasta un máximo histórico de 140 $ por barril.
Sin embargo, en la última década, los avances tecnológicos y la desregulación han facilitado el aumento de la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos, provocando una revolución en el mercado y eclipsando los suministros de la OPEP. En este contexto de mayor oferta, los precios de WTI y Brent cayeron desde 105 $ y 112 $ correspondientemente desde junio del 2014 hasta por debajo de los 36 $ por barril a finales de enero del 2016. Para hacer frente a las caídas significativas de los precios, el cartel de la OPEP, junto con otros grandes exportadores como Rusia, trabajaron de manera conjunta para implementar cuotas de producción y estabilizar los precios. Estas medidas lograron impulsar la cotización del barril de WTI por encima de los 65$ y la del Brent sobre los 70 $ en abril del 2018.
| S1 | 53.75 | D | R3 | 58.33 | F |
| S2 | 53 | M | R2 | 57.47 | M |
| S3 | 51.5 | F | R1 | 56.75 | D |
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