El Índice del Dólar, también conocido como DXY, mide el valor de la divisa de los Estados Unidos frente a una canasta de monedas extranjeras, compuesta por el euro, el yen japonés, la libra esterlina, el dólar canadiense, la corona sueca y el franco suizo. Dependiendo de su liquidez, volumen de negociación y del flujo de comercio internacional del país/región que la emite, cada moneda tiene una ponderación diferente en este promedio geométrico. A través de su constitución representativa, el Índice DXY captura de manera instantánea el desempeño y la evolución del dólar a nivel global, proporcionando valiosa información sobre la tendencia del mercado y el apetito por el riesgo.